El Girasol.

 

En un jardín de rosas lo encontré, aquel girasol sin color a punto de morir en un bello atardecer, pidiendo a grito un poco de agua y anhelando alguien que se apeada de él. Muchos miraban con tristeza y de los labios de otros salían “qué pena está muriendo” pero nadie se detenía a ayudarlo, hasta que un día el cielo se apeado y del dejo caer un poco de agua para que viva. El revivió, lindo y brillante se volvió. Personas pasaban y lo contemplaban, de vez en cuando un alago le dejaban. El girasol contento mostraba su belleza y como un relámpago fue arrancado, en el camino halagos le dedicaban, poco a poco se marchitaba, poco a poco dejo de ser alagado y fue desechado.

Mientras puedas ser le útil a una persona ellas siempre estarán para ti. El obrero no busca oro donde no pueda encontrar. Quédate, valora a esas personas que, sin importar tu carácter y tu situación, contigo están. En las buenas todos ven tus virtudes. En las malas ven tus defectos.

 

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